Falsas disculpas

Hay veces que nos piden disculpas y en lugar de sentir alivio o reparación, sentimos bronca. Eso no es casual. Hay disculpas que son formas disfrazadas de agresión. Ejemplo clásico. Te pido mil dis… Te pido mil disculpas, no me di cuenta de que con tu sensibilidad te podía caer mal lo que hice, o lo que dije. Eso no es una disculpa, eso es una manera pedorra de decir el problema sos vos. Una disculpa real, una disculpa verdadera reconoce lo que se hizo o dijo, reconoce el daño que eso puede haber causado, y sobre todo no transfiere la responsabilidad. No se busca perfección o autoflagelo de parte del que está pidiendo disculpas, pero sí autenticidad. Si cuando te piden disculpas vos en lugar de sentirte bien te sentís medio mal, 99,9% es una disculpa trucha.

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Hay disculpas que agregan bronca o dolor al daño original.

Porque no son disculpas posta.

Pueden tener buen tono, pueden llevar la palabra “disculpa” en el discurso, pero en el fondo son un ninguneo. O peor: no sólo no se hacen cargo del daño que te hicieron, sino que te endilgan a vos el problema, por ser demasiado sensible o hacer drama por cualquier cosa.

Y lo más perverso es que, si osás decir algo al respecto, sos susceptible, exagerado y mala onda.

Creele a lo que sentís: ante una disculpa, tendrías que sentirte bien. Si no es así, tal vez sea momento de revisar ese vínculo.

#SinAutoengañoNoHayAutodaño

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