¿Te pasa que en tu vida todo funciona bien, pero sin embargo vos te sentís mal? Todo está estable, tenés vínculos, tenés trabajo, no hay drama, no hay tragedia, pero tenés de manera constante una especie de insatisfacción sorda. Bueno, lo primero que hay que hacer es no invalidar esa sensación. Si te sentís mal, te sentís mal. En la era del positivismo, ya sabemos que ese tipo de positivismo no funciona. Entonces, lo primero es validar eso. Después, verás, quizás esa insatisfacción responda a algo que en el fondo está mal, pero no lo estás viendo, o muy probablemente responda a algo que no está. A alguna carencia, a algo que en realidad en tu vida estás necesitando, más allá de lo funcional, y no lo tenés. Si no tapás esa insatisfacción, vas a poder descubrirlo rápidamente. Quizás solo o sola, quizás con algún proceso de tipo terapéutico, o de desarrollo personal, o de lo que fuere. Pero lo más importante es, si te sentís mal, aunque todo parezca estar bien, dale pelota. No lo tapes.

* * *

Todo parece estar bien, pero no.

Hay momentos en los que no hay drama, no hay caos, no hay nada grave.
Y aun así, hay algo que no cierra.
Una insatisfacción sorda, persistente, que no se puede justificar.
Y como no tiene causa visible, se tiende a minimizar.

Pero el malestar sin motivo también es real.
Y muchas veces es una señal:
de que algo que importa no está.
De que lo esencial quedó afuera de lo funcional.

Escuchar eso no es debilidad.
Es empezar a estar.

Posted in

Deja un comentario